El Camino de Santiago de Compostela es una red de rutas o caminos por toda España y Europa. Desde distintos orígenes, todas las ramas de El Camino de Santiago llegan a Santiago de Compostela, en Galicia, al noroeste de España. El Camino de Santiago tiene su origen en las peregrinaciones medievales hasta la tumba del apóstol Santiago que, según la tradición, se encuentra en la catedral de Santiago de Compostela.
En nuestros días, decenas de miles de peregrinos caminan o pedalean El Camino de Santiago cada año en un viaje épico de casi 800 km. Gente de todo el mundo con todo tipo de motivaciones: deporte, cultura, religión, naturaleza, aventura, etc., hacen El Camino de Santiago, o partes de él, en una experiencia única en la vida. El Camino de Santiago ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y Primer Itinerario Cultural Europeo.
Las principales rutas de El Camino de Santiago son:
- El Camino de Santiago Francés que va desde el lado francés de los Pirineos a través del interior del norte peninsular (Navarra, La Rioja, Castilla y León y Galicia) hasta Santiago de Compostela. Esta es la ruta más famosa y seguida de El Camino de Santiago.
- El Camino de Santiago del Norte o Ruta de la Costa que va desde el País Vasco siguiendo la costa norte española al lado de las montañas de Asturias hasta Santiago de Compostela. Tiene los más impresionantes paisajes y no concentra masas tan grandes como el Camino Francés.
- La Vía de la Plata que empieza en Sevilla, en Andalucía, y sigue una antigua calzada romana a través de Extremadura y Castilla-León uniéndose con el Camino Francés en el último tramo.
- El Camino de Santiago Primitivo que desde Oviedo cruza los Picos de Asturias occidentales.
- El Camino de Santiago Portugués que llega a Santiago de Compostela proveniente de la ciudad portuguesa de Oporto.
Este sitio web incluye los aspectos generales para planear la peregrinación a lo largo de El Camino de Santiago y provee información y consejos para los futuros peregrinos. Nos centramos especialmente en El Camino de Santiago francés y también un poco en El Camino de Santiago del norte por ser éstos los más populares pero esperamos añadir más información de las otras rutas de El Camino de Santiago en el futuro.
El Camino de Santiago, una larga tradición
Durante siglos y siglos, desde los comienzos de la era Cristiana, muchos han sido los peregrinos que han seguido los pasos de Santiago cruzando todo el norte de la península Ibérica hasta Santiago de Compostela y aún continúan haciéndolo.
El Camino de Santiago es sinónimo de cultura, deporte, religión, naturaleza, tradición, reto, paz pero sobre todo tiene un significado de libertad. A lo largo de la historia numerosos emperadores como Carlomagno, papas como Calixtus II, reyes como Alfonso II, valerosos caballeros como “El Cid” o los Caballeros Templarios, nobles, miles de monjes, curas, campesinos, vagabundos y pillastres, viajeros, sanos y enfermos, ciegos, cojos, ricos y mendigos; todos ellos han sido peregrinos en el Camino de Santiago y todos ellos recibían los mismos honores porque nadie podía saber si el peregrino sucio, cansado y lleno de ampollas que acababa de llegar al pueblo justo antes del anochecer era un rey, un obispo, o un mendigo. Todo ellos eran, y son, peregrinos siempre buscando nuevos horizontes, siempre aportando nuevas ideas. Así pues, el Camino de Santiago es un camino sin prejuicios.
Un día en el Camino de Santiago
En El Camino de Santiago los peregrinos siguen el Sol durante el día, de Este a Oeste y La Vía Lactea durante la noche. Parten al amanecer y siguen el Sol hacia el oeste caminando a través de campos dorados o cruzando coloridas y sonoras montañas.
El Camino de Santiago es una nueva vida donde se tiene la oportunidad de llegar a ser uno mismo. Es un retorno a lo más básico de la naturaleza humana donde se puede prestar atención a esas cosas pequeñas que siempre despreciamos en nuestras vidas tan ocupadas. Te levantas y admiras el día, te sientes en contacto con la madre Tierra, respiras y te observas, observas tu entorno y la gente a tu alrededor. Entonces comienzas a caminar y puedes pensar. En el Camino de Santiago te encuentras con otros y los escuchas realmente y sientes una conexión con ellos, no son extraños.
Te sientes hambriento y piensas cómo y dónde comerás: debajo de un árbol, al lado de un arroyo o en el próximo pueblo que encuentres. Probablemente ya tienes en tu bolsillo algunos higos de una higuera que encontraste al lado del camino o algunas almendras, queso o dulce vino que algún paisano te ofreció sin pedir nada a cambio. A pesar de estar cansado te sientes sano y fuerte porque el Sol te da fuerzas.
Continuas disfrutando el día y la Naturaleza y observando todo lo que sucede a tu alrededor. Si desafortunadamente algún coche pasa cerca tuyo te alarmas porque tú ahora estás caminando y puedes ver el mundo a tu ritmo natural y sólo la visión de una máquina tan rápida, ruidosa y contaminante es amenazadora. Entonces piensas: ¿Para qué sirven?
Atardece, es la puesta de Sol. Es tiempo para relajarse y disfrutar de una buena cena. En el Camino de Santiago puedes elegir donde dormirás: ¿en el próximo pueblo? ¿en el pequeño albergue disfrutando una cena de platos y vino locales y acompañado de hospitaleros y demás pelegrinos?¿o quizás bajo las estrellas en la cálida noche? (sólo piensa cómo de a menudo tendrías estas posibilidades en tu vida normal).
Y el siguiente día el ciclo empieza de nuevo. Elegirás lo lejos que quieres caminar, elegirás tu ruta, elegirás cuando parar para observar lo que te llame la atención, sin prisas. Ésta es la libertad del Camino de Santiago, la oportunidad de ser tú mismo, la oportunidad de prestar atención a las cosas importantes. No hay competición sino una comunión con la Naturaleza y los demás seres. Una vez que te has dejado seducir por el encanto del Camino de Santiago no sabrás si llevas allí solo unos días o varios años.
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